Ya no hay lagrimas en mis ojos,
Ni soledad en mi corazón,
Ni melancolía en mis días,
Ni odio o desesperación.
No eres mío pero soy tuya,
No somos una sola entidad,
Prefieres ser libre, andar solo,
Y a mí me mata esta libertad.
Es complicado en su sencillez,
Es la realidad más hiriente;
Eres el ocaso de mi vida
Que oculta la luz a mi mente.
Suaves y sutiles palabras, algunas dulces,otras hirientes como garras, pero todas, absolutamente todas, salidas del corazón. No conozco mejor forma de contar, de decir, que invitando a otros a leer mi alma.
domingo, 21 de marzo de 2010
Ella
Eternidad, juventud, soledad,
Tinieblas, odio, guerra y secretos,
Noche, frío, sangre como el hielo,
Todo eso es ella y mucho más.
Quedan prendados con amor y miedo,
Aquellos que osan sus ojos mirar
O el blanco mármol de su piel rozar
Al retirar su misterioso velo.
Ella es reina de almas errantes,
De las oscuras que de noche vagan
Y de seres de la luna amantes.
Pero su alma esta resquebrajada,
Por sus acciones se siente culpable,
De tanta maldad ya está cansada.
Tinieblas, odio, guerra y secretos,
Noche, frío, sangre como el hielo,
Todo eso es ella y mucho más.
Quedan prendados con amor y miedo,
Aquellos que osan sus ojos mirar
O el blanco mármol de su piel rozar
Al retirar su misterioso velo.
Ella es reina de almas errantes,
De las oscuras que de noche vagan
Y de seres de la luna amantes.
Pero su alma esta resquebrajada,
Por sus acciones se siente culpable,
De tanta maldad ya está cansada.
sábado, 20 de marzo de 2010
Resurreccion
Oscura soledad la que se cierne,
sobre mi impasible corazón;
él me hizo señora del terror
y ahora cobrármelo pretende.
Vuelve a mí causándome dolor,
sometiendo a su poder mi mente,
despertando de su sueño inerte,
volviendo a ser de su raza señor.
Regresa para conquistar el mundo,
a recuperar su reino de sombras,
rey y siervo del ancestral embrujo.
General de sus sanguinarias tropas,
de la historia observador mudo,
animal de tan distinguidas ropas.
sobre mi impasible corazón;
él me hizo señora del terror
y ahora cobrármelo pretende.
Vuelve a mí causándome dolor,
sometiendo a su poder mi mente,
despertando de su sueño inerte,
volviendo a ser de su raza señor.
Regresa para conquistar el mundo,
a recuperar su reino de sombras,
rey y siervo del ancestral embrujo.
General de sus sanguinarias tropas,
de la historia observador mudo,
animal de tan distinguidas ropas.
lunes, 15 de febrero de 2010
Sangre de guerra
Tiemblan la tierra y el cielo
con el rugido del tambor
y el aullido del trueno;
ya llegan en estampida
las almas de mil guerreros.
Tienen la mente distraída
con bellos y dulces recuerdos,
pero no hay miedo o duda,
solo orgullo en sus pechos.
Lucharán con valentía
por defender a su pueblo,
hasta que la espada enemiga
les arrebate su último aliento
con el rugido del tambor
y el aullido del trueno;
ya llegan en estampida
las almas de mil guerreros.
Tienen la mente distraída
con bellos y dulces recuerdos,
pero no hay miedo o duda,
solo orgullo en sus pechos.
Lucharán con valentía
por defender a su pueblo,
hasta que la espada enemiga
les arrebate su último aliento
domingo, 21 de junio de 2009
Daño perfecto
Una mano acaricia mi pelo
y la otra lo aparta de mi cuello,
mientras tus ojos me miran sedientos
e ignoras mis amargos lamentos.
Hueles mi viva y latente sangre,
te has cansado de resistir el hambre;
hundes tus colmillos en mi garganta,
bebes, dejas mi vida desgarrada.
Y de repente gritas angustiado,
reparas en lo que has hecho aterrado.
Ves como la vida me abandona,
observas como mi alma se ahoga.
Te prometiste que no lo harías,
que a tu amor mortal no morderías,
y, sin embargo, no has resistido,
la sed de tu condena ha vencido.
Solo nos queda una solución,
que me concedas tu oscuro don.
Así que me sostienes con ternura,
me haces probar tu sangre con dulzura.
Caigo desmayada ante tus pies,
sonríes por lo que tus ojos ven,
el sino te ha dado una compañera,
alguien con quien vagar entre tinieblas.
y la otra lo aparta de mi cuello,
mientras tus ojos me miran sedientos
e ignoras mis amargos lamentos.
Hueles mi viva y latente sangre,
te has cansado de resistir el hambre;
hundes tus colmillos en mi garganta,
bebes, dejas mi vida desgarrada.
Y de repente gritas angustiado,
reparas en lo que has hecho aterrado.
Ves como la vida me abandona,
observas como mi alma se ahoga.
Te prometiste que no lo harías,
que a tu amor mortal no morderías,
y, sin embargo, no has resistido,
la sed de tu condena ha vencido.
Solo nos queda una solución,
que me concedas tu oscuro don.
Así que me sostienes con ternura,
me haces probar tu sangre con dulzura.
Caigo desmayada ante tus pies,
sonríes por lo que tus ojos ven,
el sino te ha dado una compañera,
alguien con quien vagar entre tinieblas.
miércoles, 27 de mayo de 2009
En el vaiven de los recuerdos
Entré en la antigua y polvorienta mansión. Aun era muy temprano, y una suave claridad iluminaba pobremente la habitación. Muy leve era la luz, pero no tropecé con ella, no me choqué contra la deslucida mecedora. La última vez que la vi tenía ocho años y era una niña asustada que se sentaba sobre las rodillas de su abuela cuando no podía dormir. Pasé el dedo por el respaldo áspero y estropeado. ¡Que recuerdos!. Un coche pitó fuera; eran los compradores de la casa. Le dirigí una última mirada al envejecido sillón de madera y una muchacha sonriente me despidió desde la anticuada y raída mecedora con mirada melancólica, invitándome a sentarme y dejar que la gastada silla me balanceara. Me dormí acurrucada contra su alto respaldo, pero al despertar no había polvo ni telarañas, sino que me acunaba en brazos de mi abuela, sentada frente al fuego en la vieja mecedora.
jueves, 21 de mayo de 2009
Caminara
En la noche sin luna,
En que los muertos despiertan
Y los fantasmas murmuran,
Se levantará el terrible ser,
Cadáver andante de mente viva.
Caminará despacio,
Sin prisa alguna,
Pues su cuerpo no muere
Y posee eterna vida.
Hijo de las sombras
Y señor de almas perdidas,
Cruel bebedor de sangre
Con tez pálida y fina.
Observará pacientemente
A la presa elegida
Y planeará cuidadoso
Como darle caza y muerte.
Y puede que en su longevidad,
Decida compartir su mal,
Que quiera huir de la soledad
Y camine en compañía.
Así que acelerad el paso,
Y refugiaros en el día,
Temblad ante en horror
Que relata esta profecía.
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