Mostrando entradas con la etiqueta texto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta texto. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de agosto de 2013

Sin solución

Pero, ¿qué he hecho?

Me he pasado los últimos cinco años de mi vida fantaseando con el amor, considerando la posibilidad de que aquellos que se cruzaron en mi camino y me dejaron sin aliento se hubieran quedado también sin aliento por mí, y de tanto jugar con la fantasía deseché por completo la posibilidad de que lo que yo soñaba fuera más real que respirar.
Me encerré tan hondo, tan profundamente, en mi cuento que pinté todos sus gestos de atención como una mera distracción de mi anhelante y torturadora mente.

Quizá sea más fácil seguir viviendo mi propio engaño, pero es tarde.
La paradoja me salta a la cara como una sombra furiosa, demasiado liviana como para apartarla, pero lo suficientemente fuerte como para aferrarse a mí.

Disfracé la realidad de fantasía para ser un poco más feliz, evitando recordar que la fantasía es un gran amiga falsa, mientras la realidad que hubiera podido abrazar se presentaba mucho más completa que cualquier sueño.

Y ya no hay solución. Ya no hay realidad. Ya no hay fantasía.

sábado, 17 de marzo de 2012

Nuevas sensaciones

Pienso que cada día me siento más completa. Y es fácil, siempre y cuando tenga en cuenta que estoy haciendo aquello que quiero hacer y con gente con quien quiero estar.
No sé cómo valorar todos estos cambios, todas estas situaciones nuevas y extrañas que se me presentan. Personas nuevas, amigos nuevos y propósitos totalmente diferentes.
Y, la verdad, es que sienta bien. Sienta bien levantarse con una sonrisa minutos antes de que suene el despertador. Sienta bien coger el autobús cada mañana y comprobar que esa sonrisa se mantiene, porque tienes ganas de llegar a destino y empezar a trabajar.
Arte. Esa es mi nueva motivación. Y lo maravilloso es que, aunque ahora el resto de momentos de mi vida parecen girar en torno a él, no quedan aplastados por la tormenta, sino que forman parte de ella.
Mi mente hierve con nuevas ilusiones y expectativas, con nuevas obras por conocer que, espero, causen en mi tal emoción que esto se acabe convirtiendo en una adición, maravillosamente incontrolable e inagotable.

viernes, 17 de junio de 2011

¿Dónde venden historias felices?

Creer que esa antigua obsesión ha sido superada y quedarse boquiabierta ante el asombro de comprobar que no ha sido asi.
Puede que obsesión sea una palabra demasiado fuerte; hay quienes me han dicho que es amor, pero sus caras expresaban más lástima que comprensión, por lo que si lo que doy es pena prefiero utilizar palabras apropiadas para mi enfermedad.
Porque he descubierto que estoy enferma de él. Es su recuerdo el que me desvela por las noches. Es su imagen la que me viene a la cabeza cuando decido acompañar mi silencio con música. Es una enfermedad que me encanta, he de reconocer, un mal que me hace mucho bien. Porque aunque tenga que ahogar mis sentimientos para no causarle malestar sí que puedo expresar cariño y preocupación, gracias sencillamente a que me ha permitido llamarme su amiga.
Pero no me molesta esta situación; las cosas no pueden suceder al gusto de todos, y soy la única que siente algo más que amistad.
Es extraño. Normalmente cuando reconozco que  nunca voy a poder olvidarle las palabras fluyen solas desde mi mente al teclado, pero ahora no soy capaz de ello. Y es que me he dado cuenta de dos cosas muy tristes para mi fanatasía. La primera es el hecho obvio para todos, excepto para mí, de que jamás podré formar parte de su vida tal como deseo. Todos eran consientes de ello, pero todos contribuyeron a aumentar las mismas esperanzas que ahora debo frustar. Porque no voy a ser tan hipocrita de decir que las apariencias no le importan. Lo hacen y mucho. Y la segunda cuestión es que aunque tengo asumido que nunca habrá una historia que protagonicemos los dos, si mañana me sorprendiera diciéndome que me quiere le creería, incluso  sabiendo que sus relaciones no duran mucho. Porque todo esto comenzó ya hace seis años y no va a a terminar nunca.
No se puede decidir cuando amar y cuando no. Si esa decisión tiene relevacia es que no es amor. Y tampoco se puede dejar de amar, ni tan siquiera cuando se comienza a odiar, por el simple hecho de que odiar es una forma diferente de tener a esa persona en mente. No odiamos a quienes no hemos apreciado y querido.
Hace unos meses conocí a alguien y ese contacto me hizo creer que se puede olvidar. Pero al final me he quedado igual, o peor, porque tengo que reconocer que uno siempre estará presente para mí y que el segundo podría haberlo estado y lo dejé ir por cobardía. Cosas que tiene la vida.

domingo, 29 de mayo de 2011

Palabras

Siento que me faltan las palabras, y eso es extraño, ya que han sido las únicas amigas fieles que he tenido, siempre dispuestas a reafirmar mis pensamientos.
Pero ahora no se qué las ocurre, por culpa de que extraña enfermedad no acuden a mí como desearía. Creo que han decidido que si no las uso cuando estás frente a mí para expresar lo que siento tampoco podré usarlas para otros fines. Han resuelto en que no debo recurrir a ellas para compartir mi alegría o mi pesadumbre. Ni mis miedos ni mis esperanzas han de ser ya nunca pronunciadas por mis labios mientras este nada liviano castigo termine.
Y es por ello que sólo puedo remitirme a las palabras escritas; parece ser que es el último resquicio que queda entre esas palabras que me han sido arrebatadas y la total incomunicación. Y si ya es difícil entenderse hablando, no me atrevo a plantearme la posibilidad de hacerlo sin palabras.
Aceptaré mi castigo sumisamente, con la vaga y diluida esperanza de que me sirva de lección.

viernes, 20 de mayo de 2011

Caminos

Es fácil ahora comprender que no se puede tener todo en esta vida, se puede amar a dos corazones distintos, pero solo puedes entregar el tuyo a uno. Y esto es una gran injusticia, porque cuando el amor azota y clava su dardo cruel, haciendo referencia a la magnifica obra de Muñoz Seca, todos deberian rendirse a él, sin importan cuantas almas se unan al mismo tiempo. ¿Por que tengo que entregar dos clases distintas de amor cuando tan solo logro experimentar un tipo de sentimiento por ellos?
Pero es fácil de comprender ahora, no antes, en estos momentos que pierdo todas las oportunidades presentes, tras haber dejado pasar muchas, lenta y sofocantemente, por no tener claro que alma me gustaba más ni que ojos me volvían más loca. he perdido el tiempo preguntándome que camino escoger, quejándome a mí misma de no poder tomar los dos unas veces, y otras desechando cualquier posibilidad, ante el desolador sentimiento de fututro rechazo.
Así que he ahí el problema, he diluido la arena del reloj, ni tan siquiera la he derramado, sino que he conseguido que se deshaga en poco más que vapor, en poco más que suspiros.
Perdí mis días intentando averiguar ante que voz mi corazón latía más deprisa, o ante que olor me estremecía con mayor sobrecogimiento... incluso me negué a mí misma la realidad, pensando que no sentía por nadie.
Y ahora que al fin me doy cuenta de esto, para un caso me falta confianza  y para el otro me asusta el exceso de la misma, con lo que me sumerjo de nuevo en paranoias pesimistas y desagradables.
Pero ahora da igual; de uno ya obtuve el rechazo; del otro ya no tengo tiempo. Creo que sería mejor extender las alas y volar, volar tan alto y tan lejos que todo quedara atrás para siempre, sin miradas de añoranza, porque el vientos ayudaría a borrar todos estos malditos pensamientos.

viernes, 15 de abril de 2011

Sonanbulismo

Cuán inesperada puede ser la vida. Y qué extrañas son las noches en que, aun dormida, hablo contigo. Y después me despierto con esa sensación de cansancio, sin recordar, pero con la segura certeza de que he hablado en voz alta estando dormida, de que, en un descuido de mi caprichosa mente, he revelado a la oscuridad de mi refugio todo lo que debería revelarte a ti.
Ahora tengo miedo de que, amparado por la silenciosa luna, algún enemigo espectro escuche y comprenda esos pensamientos desvelados contra voluntad y vaya corriendo a decírtelos al oído. Por que, en el fondo, aunque quiero ser capaz de contarte lo que siento, temo mucho más el rechazo que seguro vendría después. Y esto me llena de una desesperación alterada y pesimista, que como un eterno ciclo, conlleva una dosis mayor de miedo cada vez.
Si mi sueño habla palabras que son mías pero no quiero compartir, ¿por qué mi mente consciente no lo hace también?
Todo sería mucho más fácil si el motor de nuestra razón fuera nuestro subconsciente; de esa forma seríamos realmente sinceros, sólo responderíamos al impulso del momento, y yo no tendría que seguir guardando dentro de mí tantos deseos. Es ciertamente doloroso y, quizá por eso, mi mente me traicione cuando estoy dormida y los deje escapar. Quizá se haya dado cuenta de que no tendrá otra forma de aligerar carga.
Aun con todo, es maravillosa la sensación que se queda conmigo después. Porque en esos sueños tan vividos, cuando yo te digo "espera, no te vayas de mi lado. Quédate conmigo para siempre" tú esperas y te quedas, y tomas mi mano, y me miras directamente a los ojos, como si la vergüenza o el miedo al vacío no pudieran existir en ese mundo de irreal fantasía.
Así que en conclusión, creo que mi mente trata de decirme que puede que haya otro futuro diferente al que yo ya doy por sentado; y puede que lo esté consiguiendo, porque cada mañana me levanto con esperanzas nuevas y más fuertes, pero solo me da eso, esperanza, ya que todavía no ha conseguido infundirme VALOR.

domingo, 13 de marzo de 2011

Futuras heridas

Nuevos deseos, nuevas esperanzas. Por si dos golpes no fueran suficiente la vida, caprichosa, se prepara otra vez para dañar. Presenta cuidadosamente los personajes que han de protagonizar esta nueva película, detalla minuciosamente sus caracteres, sus físicos; describe en las acotaciones tanto la personalidad excéntrica como los bucles que forman los rizos de sus cabelleras. Se divierte pensando en el guión, en los enredos y las peleas, en las ilusiones y las frustraciones.
De nuevo tengo motivos para los hermosos símbolos que forman palabras y expresar de la mejor forma que sé lo que siento. Pero esto también significa que mimelancolica y obsesiva personalidad tiene una razón nueva para recrearse en oscuros y repetitivos sentimientos.
No conozco la naturaleza exacta de lo que me atrae hacia él pero si que veo la atracción que me arrastra tortuosa y desesperadamente en su dirección. Porque siempre hay un él. Siempre hay un sueño inalcanzable, quizá porque el desagradable destino se olvidó de pintar para mí el amor o quizá porque mis propios miedos diluyen constantemente las pinceladas.
Ahora mismo solo sé que es una batalla perdida incluso sin haberla comenzado, ya que la primera a la que tengo que derrotar es a mí misma.

lunes, 4 de octubre de 2010

Realidades


Cuan volátiles son los sentimientos. Te acuestas una noche, rindiéndote al sueño tortuoso que provoca el deseo de lo ajeno, y abres los ojos al día siguiente viendo el mundo con colores nuevos. Ni siquiera distintos, simplemente completamente nuevos.
Lo que en la eternidad anterior se antojaba oscuro y doloroso ahora ya no está. Todas las esperanzas volcadas en sueños inalcanzables se revelan ahora como valiosos minutos perdidos.
Y no hayamos la respuesta al porqué de esto en quienes nos rodean, no la encontramos en sus palabras. Leemos detenidamente nuestro espíritu y nuestra alma y comprobamos que el sedoso y opaco velo que se interponía entre el objeto de nuestro deseo y el sol, privándonos así de la luz cálida del astro rey y condenándonos a seguir con anhelo la ténue luminosidad que desprende él, cae rasgado por la realidad, por todas las verdades que fieramente han luchado por vencer y, finalmente, han vencido.
Ya no es su luz la que nos ilumina, ya no son sus palabras lo que nos dirige en la vida, ya no es su deseo lo que imitamos como propio. Su forma de ser, antes dulce y fascinante a nuestra vista, se revela como un monstruo egoísta; ya se ha roto el encanto.
Sin miramientos lo apartamos de nuestro camino y comenzamos a andar llenos de nuevos deseos, o puede que de ninguno.

lunes, 9 de agosto de 2010

Secretos

Me estoy dando cuenta de lo mucho que nos cuesta decir la verdad, aun cuando estamos siendo sinceros, cuando tenemos que hablar de lo que pensamos de nosotros mismos. Nos da miedo decir que no valemos nada por si alguien lo afirma, pero mucho peor es que encima después puedan compadecernos. 
Sentimos y pensamos sobre lo que sentimos, conocemos cada aspecto y rincón de nuestra mente. Pero nos da pavor que alguien pueda saber tanto como nosotros. 
Yo quiero a alguien y sueño con esa persona; hablo de ello cuando las palabras ya no pueden ser retenidas más tiempo, cuento lo que siento por esa persona. 
Pero no contamos la forma en que nos vemos encarando el tema. 
No le digo a nadie que no creo que exista un futuro junto a él porque no me creo un persona de la que alguien pueda enamorarse. Porque tengo una opinión sobre mí que, aun sabiendo lo mucho que me limita, me da miedo reconocer por si alguien me dice que tengo razón. 
Describo lo que siento y lo que quiero, pero cuando me invitan a ponerlo en acto y dejar las palabras no puedocontar también que sé que me rechazará porque es imposible que yo le guste a alguien. Sea o no cierto, parece ser que estoy más que dispuesta a pensar que lo es. 
Y luego pienso en que a mi edad, probablemente mis palabras carezcan de sentido, porque no tengo experiencia en la vida, porque no sé que derecho tengo a hablar de amor y de dolor cuando habrá quien lo haya sentido de forma mil veces más intensa que yo. 

martes, 27 de julio de 2010

Feliz irrealidad


Hoy contemplé su imagen de nuevo, y su extraordinaria sonrisa quedó grabada a fuago en mi memoria, un retrato inamovible y hermoso.
Reuní toda mi fuerza de voluntad para hacer frente a la terrible y espantosa realidad y volver a sumergirme en mi mundo de oscuridad, tenebroso si, pero sereno. Pero la añoranza por recuerdos jamás vividos inundó de tal forma mi espacio que incluso el aire, en un intento por destronar a mi razón y lograr que la más irresistible de las demencias se apoderara de mí, olía a él. Pude oír sus palabras, pude recordar cada amable gesto de su rostro y sentirme acogida.
Pero la triste realidad regresó de nuevo a mí y todo se desvaneció. Abrí los ojos y estos solo pudieron contemplar la negra blancura del techo de la que hasta hace poco era mi habtación, transformada ahora en una mazmorra aterradora.
No se a quién pretendo engañar.
No me sirve de nada sentir pena por algo que no he tenido, aun cuando hay tantas voces que me hablan de un futuro.
Yo el único futuro que veo es el de la distancia y la soledad. Porque sé que cuando su bello rostro vuelva a mí y me deje sin aliento, me sentiré sola y apartada de cuantos me rodean, sin sentir deseo alguno por no alejarme.
Porque si el único resquicio de luz que me queda son los sueños y las ilusiones, me abrazaré a ellas de la forma más firme y tajante que sea capaz. Me apartaré del mundo y de su cruel verdad.

lunes, 26 de julio de 2010

Vacio


Qué es la soledad, sino un vacío oscuro y cercano que se enrosca en torno a nuestra alma y nos ahoga, anulando cualquier sensación de compañía y acogida?
Nos empuja a sospechar que nadie nos ama, se mezcla con la inseguridad y nos conduce hasta el terrible y desolador pensamiento de que estamos solos, de que nadie nos quiere, porque no somos dignos de la atención de nadie.
Y la tragedia está en lo dispuestos que parecemos estar a creérnoslo. Yo, confieso, me lo he creído. Mi desconsuelo reside en que aun no he encontrado la forma de ignorar las tinieblas que me acunan. Mi problema es que sigo dispuesta a creerme esas mentiras, de forma tal que ni mi mente ni mi alma se atreven a cuestionar esa parte de mis pensamientos. No comprendo cómo alguien podría albergar sentimientos profundos e intensos hacia mí, y a la vez me reprocho a mí misma ser capaz de creerme la historia.
Creo que en el momento que cambie mi actitud los demás también cambiarán su actitud hacia mí, porque lo que damos recibimos. La misma duda que transmito es la que me devuelven, así que he llegado a la conclusión de que para avanzar y poder reaccionar debo aprender a pensar que no soy peor que los demás, que no merezco menos que nadie.
No me parece fácil. Así que en vez de quitarle problemas añado más a la lista. Si al menos tuviera una prueba de que no estoy recorriendo la senda en vano, si al menos supiera que él dedica una pequeña parte de sus pensamientos a mí, aunque fueran segundos rápidos e imperceptibles...