jueves, 14 de agosto de 2014

Mariposas

Todo ha vuelto. Cuando he querido darme cuenta estaba fantaseando. Como hacía meses que no lo hacía.
Y no tengo que pararme a pensar mucho tiempo para saber que es por él. Soy una cobarde, pero estoy feliz. Esto me demuestra a mi misma que mi corazón late, que mi mente puede nublarse de nuevo con ñoños pensamientos de risas y caricias.
Porque la fantasía era hermosa, blanca y llena de luz, estaba amaneciendo mientras nos despertábamos. Más bien mientras me despertaba y dejaba que un dedo tímido se deslizara sobre tu piel, recorriendo con cuidado la apetecible linea de tu mentón.
Ambos sonreíamos felices, ligeros, vestidos únicamente con caricias y miradas, cargadas de sincera y silenciosa dedicación.
Ha sido tan real como puede serlo un sueño, y sin embargo he llegado a sentir el roce de tus manos en mi espalda, en mis mejillas, en mi.
Mientras tanto, las mariposas revolotean más traviesas que nunca.

viernes, 16 de agosto de 2013

Sin solución

Pero, ¿qué he hecho?

Me he pasado los últimos cinco años de mi vida fantaseando con el amor, considerando la posibilidad de que aquellos que se cruzaron en mi camino y me dejaron sin aliento se hubieran quedado también sin aliento por mí, y de tanto jugar con la fantasía deseché por completo la posibilidad de que lo que yo soñaba fuera más real que respirar.
Me encerré tan hondo, tan profundamente, en mi cuento que pinté todos sus gestos de atención como una mera distracción de mi anhelante y torturadora mente.

Quizá sea más fácil seguir viviendo mi propio engaño, pero es tarde.
La paradoja me salta a la cara como una sombra furiosa, demasiado liviana como para apartarla, pero lo suficientemente fuerte como para aferrarse a mí.

Disfracé la realidad de fantasía para ser un poco más feliz, evitando recordar que la fantasía es un gran amiga falsa, mientras la realidad que hubiera podido abrazar se presentaba mucho más completa que cualquier sueño.

Y ya no hay solución. Ya no hay realidad. Ya no hay fantasía.

viernes, 20 de abril de 2012

Pirata

"Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar."

¿No sería maravilloso ser libre? Libre de sueños, de responsabilidades, de esas sogas llamadas esperanzas que nos retienen con la amenaza de asfixiarnos si intentamos huir de ellas. Sería verdadera libertad. Dejar de pensar en todos los problemas porque los problemas desaparecieran, porque pudiéramos ceñir un cinturón de cuero marrón a nuestra cintura, sujetar con el una espada y abrazar el océano sin volver la vista a la mala tierra, a todas las tierras, sin volver a pisar jamás tierra firme, salvo cuando correspondiera saquear aquella ciudad o la de más allá.

¿No sería maravilloso gritar sin contenerse? Alzar la voz con la garganta bien abierta para que todos se enteren de que eres libre. Gritar tan alto que se estremezcan las olas y sacudan con su furia las viejas tablas de madera del navío, convirtiendo cada segundo a bordo en una aventura peligrosa, situándonos de nuevo al borde del mismísimo abismo apenas hubiéramos esquivado sus garras.

¿No sería maravilloso luchar por tu corazón? No tener patria más que la mar, no homenajear ninguna bandera que no sea la que ondea en tu barco. No volver a luchar jamás en nombre de hombres cobardes que aguardan sentados tras un escritorio, esperando una victoria que reclaman como suya, aun cuando ni sangran, ni sufren, ni matan,ni mueren. Levantar el brazo sosteniendo el sable y hacer que rueden cabezas. Poder morir con el mayor de los honores, el de haberse servido a uno mismo y haberlo hecho hasta el final.

¿No sería maravilloso ser pirata?


sábado, 17 de marzo de 2012

Nuevas sensaciones

Pienso que cada día me siento más completa. Y es fácil, siempre y cuando tenga en cuenta que estoy haciendo aquello que quiero hacer y con gente con quien quiero estar.
No sé cómo valorar todos estos cambios, todas estas situaciones nuevas y extrañas que se me presentan. Personas nuevas, amigos nuevos y propósitos totalmente diferentes.
Y, la verdad, es que sienta bien. Sienta bien levantarse con una sonrisa minutos antes de que suene el despertador. Sienta bien coger el autobús cada mañana y comprobar que esa sonrisa se mantiene, porque tienes ganas de llegar a destino y empezar a trabajar.
Arte. Esa es mi nueva motivación. Y lo maravilloso es que, aunque ahora el resto de momentos de mi vida parecen girar en torno a él, no quedan aplastados por la tormenta, sino que forman parte de ella.
Mi mente hierve con nuevas ilusiones y expectativas, con nuevas obras por conocer que, espero, causen en mi tal emoción que esto se acabe convirtiendo en una adición, maravillosamente incontrolable e inagotable.

viernes, 17 de junio de 2011

¿Dónde venden historias felices?

Creer que esa antigua obsesión ha sido superada y quedarse boquiabierta ante el asombro de comprobar que no ha sido asi.
Puede que obsesión sea una palabra demasiado fuerte; hay quienes me han dicho que es amor, pero sus caras expresaban más lástima que comprensión, por lo que si lo que doy es pena prefiero utilizar palabras apropiadas para mi enfermedad.
Porque he descubierto que estoy enferma de él. Es su recuerdo el que me desvela por las noches. Es su imagen la que me viene a la cabeza cuando decido acompañar mi silencio con música. Es una enfermedad que me encanta, he de reconocer, un mal que me hace mucho bien. Porque aunque tenga que ahogar mis sentimientos para no causarle malestar sí que puedo expresar cariño y preocupación, gracias sencillamente a que me ha permitido llamarme su amiga.
Pero no me molesta esta situación; las cosas no pueden suceder al gusto de todos, y soy la única que siente algo más que amistad.
Es extraño. Normalmente cuando reconozco que  nunca voy a poder olvidarle las palabras fluyen solas desde mi mente al teclado, pero ahora no soy capaz de ello. Y es que me he dado cuenta de dos cosas muy tristes para mi fanatasía. La primera es el hecho obvio para todos, excepto para mí, de que jamás podré formar parte de su vida tal como deseo. Todos eran consientes de ello, pero todos contribuyeron a aumentar las mismas esperanzas que ahora debo frustar. Porque no voy a ser tan hipocrita de decir que las apariencias no le importan. Lo hacen y mucho. Y la segunda cuestión es que aunque tengo asumido que nunca habrá una historia que protagonicemos los dos, si mañana me sorprendiera diciéndome que me quiere le creería, incluso  sabiendo que sus relaciones no duran mucho. Porque todo esto comenzó ya hace seis años y no va a a terminar nunca.
No se puede decidir cuando amar y cuando no. Si esa decisión tiene relevacia es que no es amor. Y tampoco se puede dejar de amar, ni tan siquiera cuando se comienza a odiar, por el simple hecho de que odiar es una forma diferente de tener a esa persona en mente. No odiamos a quienes no hemos apreciado y querido.
Hace unos meses conocí a alguien y ese contacto me hizo creer que se puede olvidar. Pero al final me he quedado igual, o peor, porque tengo que reconocer que uno siempre estará presente para mí y que el segundo podría haberlo estado y lo dejé ir por cobardía. Cosas que tiene la vida.

domingo, 29 de mayo de 2011

Palabras

Siento que me faltan las palabras, y eso es extraño, ya que han sido las únicas amigas fieles que he tenido, siempre dispuestas a reafirmar mis pensamientos.
Pero ahora no se qué las ocurre, por culpa de que extraña enfermedad no acuden a mí como desearía. Creo que han decidido que si no las uso cuando estás frente a mí para expresar lo que siento tampoco podré usarlas para otros fines. Han resuelto en que no debo recurrir a ellas para compartir mi alegría o mi pesadumbre. Ni mis miedos ni mis esperanzas han de ser ya nunca pronunciadas por mis labios mientras este nada liviano castigo termine.
Y es por ello que sólo puedo remitirme a las palabras escritas; parece ser que es el último resquicio que queda entre esas palabras que me han sido arrebatadas y la total incomunicación. Y si ya es difícil entenderse hablando, no me atrevo a plantearme la posibilidad de hacerlo sin palabras.
Aceptaré mi castigo sumisamente, con la vaga y diluida esperanza de que me sirva de lección.

viernes, 20 de mayo de 2011

Caminos

Es fácil ahora comprender que no se puede tener todo en esta vida, se puede amar a dos corazones distintos, pero solo puedes entregar el tuyo a uno. Y esto es una gran injusticia, porque cuando el amor azota y clava su dardo cruel, haciendo referencia a la magnifica obra de Muñoz Seca, todos deberian rendirse a él, sin importan cuantas almas se unan al mismo tiempo. ¿Por que tengo que entregar dos clases distintas de amor cuando tan solo logro experimentar un tipo de sentimiento por ellos?
Pero es fácil de comprender ahora, no antes, en estos momentos que pierdo todas las oportunidades presentes, tras haber dejado pasar muchas, lenta y sofocantemente, por no tener claro que alma me gustaba más ni que ojos me volvían más loca. he perdido el tiempo preguntándome que camino escoger, quejándome a mí misma de no poder tomar los dos unas veces, y otras desechando cualquier posibilidad, ante el desolador sentimiento de fututro rechazo.
Así que he ahí el problema, he diluido la arena del reloj, ni tan siquiera la he derramado, sino que he conseguido que se deshaga en poco más que vapor, en poco más que suspiros.
Perdí mis días intentando averiguar ante que voz mi corazón latía más deprisa, o ante que olor me estremecía con mayor sobrecogimiento... incluso me negué a mí misma la realidad, pensando que no sentía por nadie.
Y ahora que al fin me doy cuenta de esto, para un caso me falta confianza  y para el otro me asusta el exceso de la misma, con lo que me sumerjo de nuevo en paranoias pesimistas y desagradables.
Pero ahora da igual; de uno ya obtuve el rechazo; del otro ya no tengo tiempo. Creo que sería mejor extender las alas y volar, volar tan alto y tan lejos que todo quedara atrás para siempre, sin miradas de añoranza, porque el vientos ayudaría a borrar todos estos malditos pensamientos.

jueves, 21 de abril de 2011

Prioridades

Son suspiros torpes
que anhelan libertad;
son esquivas sirenas
que desean caminar.

Son brillantes luciérnagas
colgadas sobre el mar,
que quieren descender
y en la arena jugar.

Son anhelos, deseos, caprichos,
que nacen para expirar;
pero lo que me mueve a quererte
no sabe de tiempo, sino de eternidad.

domingo, 17 de abril de 2011

Invierno


La primavera se ha posado,
aquí, junto a mi ventana,
y yo la he espantado,
y he contemplado su vuelo asustado.

No quiero su luz ni su color,
no quiero sus olores ni su sol,
no quiero la alegría que anuncia,
no quiero su buen humor.



Prefiero mi triste y frío invierno,
porque congelada estaba yo
y tú me comenzaste a derretir,
encendiendo el calor dentro de mí.

Y si tú no vienes a posarte en mi ventana,
a desterrar la nieve que hiela y vacia mi mirada,
no quiero falsas primaveras,
no puedo ser feliz sin tí conmigo.

viernes, 15 de abril de 2011

Sonanbulismo

Cuán inesperada puede ser la vida. Y qué extrañas son las noches en que, aun dormida, hablo contigo. Y después me despierto con esa sensación de cansancio, sin recordar, pero con la segura certeza de que he hablado en voz alta estando dormida, de que, en un descuido de mi caprichosa mente, he revelado a la oscuridad de mi refugio todo lo que debería revelarte a ti.
Ahora tengo miedo de que, amparado por la silenciosa luna, algún enemigo espectro escuche y comprenda esos pensamientos desvelados contra voluntad y vaya corriendo a decírtelos al oído. Por que, en el fondo, aunque quiero ser capaz de contarte lo que siento, temo mucho más el rechazo que seguro vendría después. Y esto me llena de una desesperación alterada y pesimista, que como un eterno ciclo, conlleva una dosis mayor de miedo cada vez.
Si mi sueño habla palabras que son mías pero no quiero compartir, ¿por qué mi mente consciente no lo hace también?
Todo sería mucho más fácil si el motor de nuestra razón fuera nuestro subconsciente; de esa forma seríamos realmente sinceros, sólo responderíamos al impulso del momento, y yo no tendría que seguir guardando dentro de mí tantos deseos. Es ciertamente doloroso y, quizá por eso, mi mente me traicione cuando estoy dormida y los deje escapar. Quizá se haya dado cuenta de que no tendrá otra forma de aligerar carga.
Aun con todo, es maravillosa la sensación que se queda conmigo después. Porque en esos sueños tan vividos, cuando yo te digo "espera, no te vayas de mi lado. Quédate conmigo para siempre" tú esperas y te quedas, y tomas mi mano, y me miras directamente a los ojos, como si la vergüenza o el miedo al vacío no pudieran existir en ese mundo de irreal fantasía.
Así que en conclusión, creo que mi mente trata de decirme que puede que haya otro futuro diferente al que yo ya doy por sentado; y puede que lo esté consiguiendo, porque cada mañana me levanto con esperanzas nuevas y más fuertes, pero solo me da eso, esperanza, ya que todavía no ha conseguido infundirme VALOR.

viernes, 25 de marzo de 2011

Hechicera

Una larga y esbelta figura caminaba con determinación por el sendero. La luz de la nívea luna bañaba sus brazos y su cabello, y la tenue sombra que proyectaba su cuerpo serpenteaba junto a ella. Vestía una larga falda, de sedas oscuras y ondeantes, junto con un corsé bordado en plata.
Hacia frío, pero el cruel viento del norte, helador, no se atrevía a rozar su delicada piel.
Recorría una senda poco frecuentada, un escondido camino que bordeaba un alto y traicionero acantilado. Esto estaba a la derecha de la caminante, y a su izquierda un paraje desolado de verdes colinas dibujaba un cuadro hermoso y triste. No había animales, no se atisbaba evidencia alguna de presencia humana. Solo el mar, rugiente, que luchaba por alcanzar su adorado cielo, y las estrellas, que brillaban inertes en el firmamento, la acompañaban.
Seguía andando, sin detenerse, cuando comenzó a entonar una dulce melodía. Susurraba, pero el sonido delicioso, que sin palabras hablaba de amor y dicha, se oía mas alto que las bravas olas, y sus pies descalzos comenzaron a danzar al ritmo de su voz.
Giraba sobre si misma, con los ojos cerrados y las manos alzadas, pero jamás se salía de la senda. Juguetona se aproximaba al borde, y con el mismo baile regresaba al centro del camino.
Y así continuó su avance, hasta que se detuvo en un saliente en la roca. Sus bellos pies no dudaron cuando se acercaron al borde del precipicio, y su voz tembló cuando tornó su cantar en un desgarrador y triste lamento, en un doloroso suspiro de soledad. La melancolía impregnó el ambiente y logró que el mismísimo mar cesara en su tempestad. Las estrellas se apagaron y la luna se encogió, apenada por el terrible dolor que estaba siendo entonado.
Algunas lagrimas recorrieron el rostro perfecto de la mujer y fueron a parar al agua, donde se fundieron con los miles de zafiros que forman el mar.
Y, tan de pronto como había empezado, la bella dejó de cantar. Su cabeza se inclinó ligeramente hacia delante, y todo su cuerpo la siguió. Abrió los brazos, como si quisiera abrazar el mundo, y se dejó caer.
Sin embargo, su melena no llegó a mojarse en el calmado mar. Unos brazos firmes, deseados, la sostuvieron en el aire, la abrazaron, y la devolvieron a la tierra áspera.
No aflojaron el abrazo, sino que aquel ángel salvador la aferró fuertemente y la acunó hasta que su corazón roto comenzó a unirse, hasta que cada pesado recuerdo del dolor se hubo esfumado.
Ella abrió los ojos, incrédula, y contempló el rostro de la perfección. Observó con detenimiento cada detalle, sin creerse aun que pudiera contemplar lo que su mirada captaba. Tímida posó su frágil mano sobre la mejilla del hombre, sintiendo su calidez, y recorrió con el pulgar sus labios. Volvió a derramar lagrimas, pero esta vez de pura felicidad, y de su garganta brotó la risa mas hermosa y melodiosa que nadie pudiera desear oír. Su salvador también sonrió y, con sumo cuidado, tomó de la nuca a la dulce mujer para acercar sus rostros. Tiernamente, casi con miedo, el mortal posó sus labios sobre los de la hechicera, acariciándolos, bebiendo de ellos con avidez, haciéndola desear seguir respirando junto a él.

jueves, 24 de marzo de 2011

Arena

El sol lucía alto en el firmamento. Pero el cielo no estaba por
colaborar y unos densos y oscuros nubarrones venían guiados por un
áspero aire del sur. Los granitos de arena volaban con el viento y las
olas del furioso mar arremetían contra las rocas, ya pulidas y
brillantes por el paso de los años.
Unas huellas se adivinaban en la arena, guiando por su rítmico sendero
un camino de esperanzas y deseos. Los dos amantes, que dejaban atrás
su aroma en el aire, estela de minúsculas e invisibles chispas de
emoción, imaginaban.
Ajenos a la realidad viajaban juntos por océanos de sueños, navegando
sobre las olas que vibraban al susurro de sus risas, arriando velas
tejidas con ebras de recuerdos.
Pero llegaban ya los nubarrones y cernían su larga y axfisiante
sombra. Los amantes, sumidos ambos en un romántico intercambio de
miradas, no se percataban de la vecina tempestad.
Como encantados por la compañía echaron a correr despistados y
apasionados, hasta que un fulminante y repentido haz de electrizante
luz cayó, y en un abrir y cerrar de ojos desapareció. Ella,
divertida, dejó de danzar a la lluvia y miró atrás. Durante los
pocos segundos que su corazón siguió emitiendo un acelerado y
desbocado palpitar, contempló con angustia el bulto inerte que
instantes antes corría tras ella, que ahora yacía en la arena mirando
al cielo con ojos de cristal, hasta que otro destello fulgurante cayó
sobre ella, sentenciando su existencia y apagando su doloroso llanto.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Un ultimo viaje

Un suave y tímido sol de mayo iluminaba su piel, curtida por los años de trabajo incesante. El aire, glacial y salado, hacía que sus cansados ojos lloraran lagrimas perlinas, que a su vez se unían a las lágrimas de tristeza que resbalaban por sus mejillas. Con una mano áspera y arrugada recogió una de esas gotas de amargura y contempló como se desvanecía entre los surcos de su dedo.
Era viejo, demasiado incluso para poder seguir con lo que era su vida. El balanceo del barco se acentuó y el anciano levantó la vista al cielo. Una gran masa de oscuras y densas nubes comenzaba a ganar terreno al sol, que ya casi no se divisaba.
El hombre se sentó en el suelo de la embarcación, mientras jugaba con el anillo de oro que había en su mano izquierda. Sencillo y discreto, tal como le gustaban las cosas a María. Su querida y añorada María. Pensar en ella hizo que dejase de llorar. Hacia ya unos años que, a los pies de la cama del hospital, mientras acariciaba la mano de su adorada María, le había prometido que jamás lloraría cuando pensara en ella. Y él no podía faltar a la última promesa que le hizo a su mujer, a su compañera.
En la distancia observó como dos rayos iban a parar al mar y se estremeció.
Cojeando por culpa de su dolorida pierna levó el ancla y, arrastrando el rígido miembro, se alejó del timón. Llevaba muchos años recordándole que no era un chaval, que ya no podía salir a faenar, que tenía que quedarse en casa descansando. Tal vez, y sólo tal vez, mientras María vivía aquello había sido soportable, pero ya no podía quedarse sentado en su sillón, mirando por la ventana, escuchando el silencio que gobernaba en la casa. No podía.
Los médicos dijeron que su María había muerto de un infarto, pero él no lo creía. El corazón la había matado, si, pero porque estaba roto. Su María amaba a dos hombres, los cuidaba y mimaba cada día, pero cuando Jorge se estrelló contra aquel camión de camino al hospital y se salió de la carretera dando vueltas de campana, su corazón se rompió. Tardó semanas en parar de repetir que su hijo, su Jorge, tenía un gran futuro. Y fue peor cuando su nuera se llevó a Madrid a su nieta, sin tan siquiera poder conocerla. No conocían ni su nombre. Lo único que les quedaba de su hijo se había ido a la misma velocidad que él, pensó el viejo mientras besaba con ternura la alianza.
El barco dio una sacudida y el hombre se ató calmadamente en la cabina.
Otra sacudida.
Miró al cielo con la esperanza dibujada en loa ojos. No había miedo en su expresión cuando se sentó en el suelo y comenzó a rezar, dando gracias a Dios por todos los dones que le había dado en su vida; rogándole también por poder reunirse de nuevo con los dos pedazos que le faltaban a su alma.
Otra sacudida.
El capitán vio sonriente como el agua inundaba su hogar y, en paz, dejó que le arrullara suavemente hasta el fondo del mar.
Pero, antes de cerrar los ojos por fin, contempló a su amada María observando el horizonte, con una sonrisa angelical en sus labios, mientras su adorado hijo tomaba el timón una vez más.

martes, 22 de marzo de 2011

Queridos sueños;

Espero que estéis bien dentro de vuestro rígido caparazón, protegidos de cualquier ataque externo. Lo espero, ya que sois mis únicos amigos.
Sois la representación perfecta de mi vida, tan perfecta que sólo puede ser eso, representación.
Como si de una obra de teatro se tratara, en mi ensoñada imaginación cada actor tiene un papel absolutamente idóneo, cada escenario se monta con la mayor delicadeza y el argumento entretiene. Pero, lo que es más, los diálogos los pongo yo, perdón, mi imaginación. Por que voy a seguir culpando de este delicioso artificio a ese resquicio de mi mente que se niega a dejar de desear y ver amapolas aun cuando es invierno, o simplemente ver amor donde sólo existe indiferencia.
En mi obra ideal él no es un amigo, no es una presencia a la que paso inadvertida. Es una mano que me salva de caer, un valiente guerrero de afilada espada que me defiende de mis enemigos, un dulce amante que me da calor en las noches de tormenta y una triste sombra cuando no estoy junto a él. Así filma mi corazón las escenas y después, en una tierna y errónea realidad, mi imaginación las proyecta sobre mi mente, de forma tan vívida y nítida, que a veces no logro discernir cual de las dos realidades que leen mis ojos es la que otros llaman verdad; porque para mí mi única verdad es ver su sonrisa cada mañana, ya sea ficción o no.
Prefiero esta locura ficticia, que me proporciona paz y felicidad, a un mundo donde, pese a ser denominado como real, solo se ofertan esperanzas marchitas y futuros en soledad que disfrazados de simpáticas amistades y meros cariños, hieren en lo más profundo, recóndito y vulnerable de mi ser; mi corazón.

domingo, 20 de marzo de 2011

Hielo

Frágiles las puertas del olvido
De tacto muy delicado y fino,
Son tus labios que me embriagan,
Como el mejor y mas sutil vino.

La tentación con gran fuerza atrae,
Pues si tu hechicera y bella voz,
A mi llamara desde el fondo
De un alto y sombrío precipicio,
No cabría otra cosas en mi mente,
Que dejar caer mi cuerpo inerte,
Con un único y loco deseo,
Yo tu esclava y tu mi dueño.

Senda de perdición he escogido,
La creencia de compartir sino;
Me obligué a elegir un camino
Que en la soledad me ha sumido.

Cuan grande es ésta mi desgracia,
Cuan amargo es así existir,
Pues mirar a tus ojos me mata,
Pero sin ellos no sabría vivir,
Pues mi alma mía ya no es
Te la di a ti con todo mi ser,
Y aun por ella no me has pagado,
Y una sonrisa hubiera bastado.


Impasible corazón de hielo,
Mirada carente de emoción,
Pero acudes a mi llamada,
Perfecto, atrayente, aterrador.

sábado, 19 de marzo de 2011

Sueños

Caminar entre las nubes,
contando polvo de estrellas;
abrazar la luna con las orejas
pintando de color las mareas.

Saborear el aire con la lengua
y coger la luz en una cesta;
pescar peces y una sirena
y beber en el desierto arena.

Darle a las ostras sus perlas,
devolverle a las abejas su colmena;
dibujar en el espacio escaleras
que sirvan para viajar entre planetas.

Fundar una ciudad eterna,
que exista pero no se vea,
en la que la paz sea
la peor de todas las cadenas.

Cortar en cien trozos el arco iris
y esparcirlos por la tierra,
para que crezcan mil sonrisas
y nadie sufra ya más guerras.

domingo, 13 de marzo de 2011

Futuras heridas

Nuevos deseos, nuevas esperanzas. Por si dos golpes no fueran suficiente la vida, caprichosa, se prepara otra vez para dañar. Presenta cuidadosamente los personajes que han de protagonizar esta nueva película, detalla minuciosamente sus caracteres, sus físicos; describe en las acotaciones tanto la personalidad excéntrica como los bucles que forman los rizos de sus cabelleras. Se divierte pensando en el guión, en los enredos y las peleas, en las ilusiones y las frustraciones.
De nuevo tengo motivos para los hermosos símbolos que forman palabras y expresar de la mejor forma que sé lo que siento. Pero esto también significa que mimelancolica y obsesiva personalidad tiene una razón nueva para recrearse en oscuros y repetitivos sentimientos.
No conozco la naturaleza exacta de lo que me atrae hacia él pero si que veo la atracción que me arrastra tortuosa y desesperadamente en su dirección. Porque siempre hay un él. Siempre hay un sueño inalcanzable, quizá porque el desagradable destino se olvidó de pintar para mí el amor o quizá porque mis propios miedos diluyen constantemente las pinceladas.
Ahora mismo solo sé que es una batalla perdida incluso sin haberla comenzado, ya que la primera a la que tengo que derrotar es a mí misma.

martes, 21 de diciembre de 2010

Cuando ya no quedan lagrimas

Siento la lluvia mojando mi cara,
Acompañada solo de dolor,
Oigo a la Luna hablarme de amor
Pero ni siento ni oigo nada.

El viento silba a mi alrededor,
Apaga mi voz, hiere mi mirada,
Y separa a tu alma de mi alma,
Barre el polvo que fue corazón.

Sabes y se que eres imborrable
Pero lo que no sabes ni sabrás,
Es que ya no eres indispensable.

No es un adiós, si no algo más,
Es el olvido de rostro amable
Que me señala un nuevo compás.

lunes, 4 de octubre de 2010

Realidades


Cuan volátiles son los sentimientos. Te acuestas una noche, rindiéndote al sueño tortuoso que provoca el deseo de lo ajeno, y abres los ojos al día siguiente viendo el mundo con colores nuevos. Ni siquiera distintos, simplemente completamente nuevos.
Lo que en la eternidad anterior se antojaba oscuro y doloroso ahora ya no está. Todas las esperanzas volcadas en sueños inalcanzables se revelan ahora como valiosos minutos perdidos.
Y no hayamos la respuesta al porqué de esto en quienes nos rodean, no la encontramos en sus palabras. Leemos detenidamente nuestro espíritu y nuestra alma y comprobamos que el sedoso y opaco velo que se interponía entre el objeto de nuestro deseo y el sol, privándonos así de la luz cálida del astro rey y condenándonos a seguir con anhelo la ténue luminosidad que desprende él, cae rasgado por la realidad, por todas las verdades que fieramente han luchado por vencer y, finalmente, han vencido.
Ya no es su luz la que nos ilumina, ya no son sus palabras lo que nos dirige en la vida, ya no es su deseo lo que imitamos como propio. Su forma de ser, antes dulce y fascinante a nuestra vista, se revela como un monstruo egoísta; ya se ha roto el encanto.
Sin miramientos lo apartamos de nuestro camino y comenzamos a andar llenos de nuevos deseos, o puede que de ninguno.

lunes, 9 de agosto de 2010

Secretos

Me estoy dando cuenta de lo mucho que nos cuesta decir la verdad, aun cuando estamos siendo sinceros, cuando tenemos que hablar de lo que pensamos de nosotros mismos. Nos da miedo decir que no valemos nada por si alguien lo afirma, pero mucho peor es que encima después puedan compadecernos. 
Sentimos y pensamos sobre lo que sentimos, conocemos cada aspecto y rincón de nuestra mente. Pero nos da pavor que alguien pueda saber tanto como nosotros. 
Yo quiero a alguien y sueño con esa persona; hablo de ello cuando las palabras ya no pueden ser retenidas más tiempo, cuento lo que siento por esa persona. 
Pero no contamos la forma en que nos vemos encarando el tema. 
No le digo a nadie que no creo que exista un futuro junto a él porque no me creo un persona de la que alguien pueda enamorarse. Porque tengo una opinión sobre mí que, aun sabiendo lo mucho que me limita, me da miedo reconocer por si alguien me dice que tengo razón. 
Describo lo que siento y lo que quiero, pero cuando me invitan a ponerlo en acto y dejar las palabras no puedocontar también que sé que me rechazará porque es imposible que yo le guste a alguien. Sea o no cierto, parece ser que estoy más que dispuesta a pensar que lo es. 
Y luego pienso en que a mi edad, probablemente mis palabras carezcan de sentido, porque no tengo experiencia en la vida, porque no sé que derecho tengo a hablar de amor y de dolor cuando habrá quien lo haya sentido de forma mil veces más intensa que yo.